Decreto 1368 de 2026: Claves sobre el levantamiento de la suspensión general del porte de armas en Colombia
El Gobierno Nacional expidió el Decreto 1368 del 8 de septiembre de 2026, una disposición normativa de alto impacto para el sector de la seguridad y los titulares de permisos de armas en el país. Mediante este acto administrativo se levanta la suspensión general de los permisos para el porte de armas de fuego que venía rigiendo de manera consecutiva en el territorio nacional.
¿Qué cambia con el Decreto 1368 de 2026?
Durante años, la vigencia de suspensiones generales exigía que cualquier ciudadano o entidad con salvoconducto tramitara una autorización especial complementaria para poder portar un arma. El nuevo decreto transforma este escenario en los siguientes puntos clave:
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Restablecimiento de permisos ordinarios vigentes: Las autoridades militares implementarán las medidas necesarias para restablecer la eficacia de los permisos individuales de porte que se encuentren al día y sin restricciones legales.
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Eliminación del permiso especial: Desaparece el requisito de tramitar la autorización especial adicional para quienes cuenten con un permiso de porte legalmente expedido y vigente.
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Derogatoria de medidas previas: La norma deroga expresamente los Decretos 2362 de 2018 y 1482 de 2025.
Lo que NO significa este decreto: límites y excepciones
Es fundamental interpretar el alcance técnico y jurídico de la norma para evitar confusiones operativas:
El decreto no autoriza el libre porte ni otorga nuevos derechos indiscriminados. El monopolio de las armas continúa en cabeza del Estado colombiano bajo los términos del artículo 223 de la Constitución y el Decreto Ley 2535 de 1993.
El levantamiento de la suspensión no aplica para armas o titulares en las siguientes condiciones:
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Permisos vencidos.
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Permisos suspendidos de forma individual, cancelados o revocados.
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Armas con medidas judiciales, administrativas o de decomiso en curso.
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Salvoconductos que amparen exclusivamente la tenencia y no el porte.
Asimismo, las autoridades de Policía y las Fuerzas Militares conservan plenas facultades de inspección, control, incautación y verificación del armamento y sus registros en cualquier momento.
El reto de la responsabilidad y el entrenamiento táctico
El regreso al régimen ordinario de porte exige mayor rigor técnico, apego irrestricto a los protocolos de seguridad de las armas de fuego y una clara comprensión de los marcos legales sobre legítima defensa, proporcionalidad y uso de la fuerza. Portar un arma no es solo un derecho condicionado; es una responsabilidad crítica frente a la sociedad.
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